LA INDUSTRIA DEL SIGLO DEL RECICLAJE DE BASURA


Los seres humanos contribuimos a la degradación del planeta con nuestros hábitos rutinarios al depositar la basura en su lugar, pensando que el Estado, con los impuestos que aportamos, dispondrá de personal idóneo para que puedan separarla y reciclarla.

Durante siglos, las Naciones dispusieron de grandes extensiones de tierra, preferentemente en lugares fuera de las ciudades para depositar la basura recolectada de la ciudadanía, misma que incineraban una vez que se acumulaba suficiente cantidad.

En estas circunstnacias surgieron personas denominadas pepenadores que separaban de la basura aquellos productos de los cuales consideraban que tenían cierta utilidad y que podían reciclar.

Con la creatividad humana transformaban basura en productos a los que les daban un valor agregado y podían obtener alguna utilidad, por ejemplo, formaban botes que reutilizaban como atractivos floreros a los que agregándoles hermosos ramos de flores los colocaban a la venta en florerías obteniendo ganancias considerables al venderlos. Otro ejemplo ha sido el uso del papel que la industria correspondiente lo transforma fabrilmente para producir nuevo papel útil con el que se elaboran nuevas mercaderías.

Con el desarrollo de la tecnologogía y la globalización han surgido nuevas áreas del conocimiento humano sobre todo en ingeniería, que permiten trabajar sustancias químicas y elementos o productos para producir nuevos elementos químicos y-o productos generando una ambiciosa visión para reducir costos de trabajo y obtener ganancias considerables de la basura.





En la basura encontramos residuos y deshechos que se pueden reutilizar de manera apropiada, por las diferentes industrias.

De manera que las naciones reducen costos de hora-hombre al crear políticas nacionales para educar a sus ciudadanos y podamos separar la basura desde la casa, facilitándole el trabajo a los ministerios de recolección de basura.

Así advertimos que, con una visión irresponsable los ciudadanos degradamos el planeta con actividades rutinarias como tirar la basura sin separarla, comprar utensilios de usar y tirar o adquirir los alimentos envasados en materiales antiecológicos o no reciclables contribuyen en gran medida a la contaminación medioambiental.

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